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Tu salud también depende de un buen sofá

Tu salud también depende de un buen sofá

Quizá no exista, desde el punto de vista de la salud, el sofá definitivo. Será higiene postural y el uso prolongado que hagamos de él lo que determine la aparición de posibles dolencias o molestias musculares eventuales. Pero elegir un buen sofá, que se adapte a nuestras necesidades corporales y que esté hecho de los mejores materiales posibles nos puede evitar en el futuro esas molestias.

Y es que, la elección de nuestro sofá, de nuestro ‘rey del salón’,  es clave y va más allá del color, la textura o sus dimensiones, puesto que es donde pasaremos la mayor parte de nuestro tiempo de ocio en casa, ya sea solos mientras leemos un libro o vemos la televisión, o en compañía de amigos familiares o lo que más importante, nuestro descanso, ese descanso después de un día intenso de trabajo.

Consejos para evitar dolores posturales

Para evitar los dolores de espalda, cabeza y cuello, que son los dolores más comunes que aparecen con el uso prolongado del sofá, debemos mantener siempre la columna recta, un hábito que evitará que la cabeza y la espalda estén desalineadas.

Es importante también no sentarnos demasiado erguidos o buscar estirarnos generando una posición de descanso fingida. Debemos sentarnos y poder balancear todo el peso de nuestro cuerpo entre la zona cervical y la lumbar.

Así, para evitar dolores lumbares, debemos dejar reposar nuestro peso sobre la pelvis (isquiones), con la parte baja de la espalda tocando el respaldo del sofá y los pies correctamente apoyados en el suelo.

Debemos también apoyar correctamente la cabeza para evitar dolores cervicales. A veces el respaldo del sofá se queda por debajo o por encima de nuestro cuello, en este caso podemos recurrir a un cómodo cojín para equilibrar nuestra postura.

¿Necesitas un descanso?

La hora de la siesta

En España, una de las costumbres nacionales es el descanso tras la comida. Un descanso que, al ser de duración breve, preferimos pasarlo en nuestro sofá. Pero si nuestro sofá no es lo suficientemente amplio y cómodo podríamos sufrir hernias o trastornos psicológicos como el insomnio.

Las dimensiones que elijamos para nuestro sofá no debe influir en que éste no pueda cumplir con las condiciones que cada usuario necesita: un buen respaldo, reposabrazos y unas dimensiones que nos permitan no tener tensionadas o colgando las piernas.

Finalmente, y aunque nuestro sofá no sea el mueble indicado para dormir y reponer fuerzas (nunca será una cama), podemos escoger modelos que lleven incorporados mecanismos relax, ya sean manuales, con palanca o motorizados, de forma que podamos estar tumbados con una postura adecuada, evitando molestias o dolencias posturales y que nos ayuden a reposar sin poner en riesgo nuestra salud, equilibrando y alineando correctamente nuestro cuerpo.

Por ello, nuestra recomendación es importante informar al profesional de nuestro estilo de vida, el uso que normalmente hacemos de el, así como si sufrimos de dolencias articulares o musculares.

De esta forma podremos elegir la opción de sofá más adecuado y adaptado a nuestras preferencias, hábitos y mejora de nuestra salud.

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